Viajes. Historia. Historias. Aventuras. Me muero de ganas de irme, de viajar. Me enamoré de Camboya, a donde casi fui en febrero a bajar el río Mekong.
Phnom Penh, la caótica capital al borde del río
Angkor Wat, antigua capital
en la provincia de Siem Riep
Mi cabeza está llena de proyectos, de sitios que visitar, como ir a Perú, o atravesar el continente en el Transiberiano o en el Transmongoliano. India, Tailandia, Panamá, Cuba, todo esto se amontona en mi cabeza.
"Look, in my
opinion, the best thing you can do is find a person who loves you for exactly
what you are. Good mood, bad mood, ugly, pretty, handsome, what have you, the
right person is still going to think the sun shines out your ass. That's the
kind of person that's worth sticking with. "
''¿Pero
que es la libertad? Mientras luchaba, veía personas hablando en nombre de la
libertad, y cuanto más defendían este derecho único, más esclavas se mostraban
de los deseos de sus padres, de un matrimonio en el que prometían quedarse el
‘uno junto al otro el resto de su vida’, de la báscula y los regímenes, de los
proyectos interrumpidos a la mitad, de los amores a los que no se podía
decir ‘no’ o ‘basta’, de los fines de semana en que se veían obligados a
comer con quien no deseaban. Esclavas del lujo, de la apariencia del lujo, de
la apariencia de la apariencia del lujo. Esclavas de una vida que no habían
escogido pero que habían decidido vivir porque alguien las había convencido de
que era la mejor para ellas. Y así seguían sus días y noches iguales, donde la
aventura era una palabra en un libro o una imagen en la televisión siempre
encendida, y cuando una puerta cualquiera se abría siempre decían: ‘’No me
interesa, no me apetece. ’’¿Cómo podían saber si les apetecía o no si nunca lo
habían intentado? Pero era inútil preguntar: en verdad, tenían miedo de
cualquier cambio que viniese a sacudir el mundo al que estaban acostumbrados.
Me dicen que soy libre. Libre soy ahora, y libre lo sería hasta dentro de
prisión porque la libertad aún sigue siendo lo que mas aprecio en este mundo.
Claro que eso me llevó a beber vinos que no me gustaron, a hacer cosas que no
debería haber hecho y que no volveré a repetir, a hacerme daño en cuerpo y
alma, a herir a alguna gente, a la cual acabé pidiendo perdón. En una época
comprendí que podía hacer cualquier cosa excepto forzar a otra persona a
seguirme en mi locura, en mi sed de vivir. No me arrepiento de los momentos que
sufrí, llevo mis cicatrices como si fueran medallas, sé que la libertad tiene
un precio alto, tan alto como el precio de la esclavitud, la única diferencia
es que pagas con placer y con una sonrisa , incluso cuando es una sonrisa manchada
de lágrimas.''
Tenía millones de ideas en la cabeza, y todas me gritaban: "escríbeme, escríbeme", pero a medida que las iba cogiendo una a una se volatilizaban. Curioso.
Me gusta que la gente sea feliz, tremendamente feliz. Que explote y vibre y todas esas cosas que ya hemos descrito muchas veces. Pero para qué me voy a engañar, la gente perdida, las almas sin rumbo, los que todo se lo cuestionan, los deprimidos me atraen. Me intrigan y me hacen sentir que tengo razón cada vez que me pierdo y cada vez que me encuentro.
Ahora llega el verano, y los planes locos, y el sol (o lluvia en Bélgica), la montaña, la playa, el deporte, los madrugones, la resaca, la piscina, la bici, la buena comida en caseríos y las noches sin techo.
Al respirar- Vetusta morla
Noto el cansancio como una parte de mí. Me duelen las plantas de los pies, me pican los ojos, me retumba la cabeza. Y sin embargo estoy más viva que nunca, no puedo evitar dejar de pensar en el perfecto día que acaba de pasar (y que puede que aún no haya acabado)
See you
Cuando me dicen que soy libre. Cuando lo que soy es una mirada confundida porque no entiende la diferencia entre vacío y libertad. Cuando lo que en realidad hago es dar vueltas y más vueltas, y a veces me canso y otras no. Porque en ocasiones subo, y en ocasiones a lo que me dedico es a bajar. Y sí, hay muchas cosas que varían, puedo ir más o menos deprisa, describir círculos perfectos, matemáticos, o simplemente volver al punto de inicio sin saber muy bien qué trayecto he recorrido. Cuando la mirada confundida se convierte en una mirada anhelante. Cuando de anhelante pasa a despierta. Miradas renovadas. Back to the start. Y los círculos se repiten. Son cada vez más grandes, yo voy cada vez más rápido. Siento vértigo, me gusta. Mi mirada cada vez más amplia, mis ojos cada vez más abiertos. Seré de nuevo una mirada confundida, diez veces perdida, cien veces anhelante e infinitas veces despierta. Pero lista siempre para absorber.
Puede que a veces no puedas resistir pensar que exageraron al hablar de la vida, de la excitación que emana. Que las cosas son lo que parecen, que no esconden nada detrás. Pero entonces es que no has entendido NADA. No has entendido que estamos aquí para disfrutar, para divertirnos, para invertir tiempo, invertir ganas, invertir esfuerzo en proyectos. Que nos gusta cazar. Somos cazadores de historias. Jugamos a ser serios, pero en el fondo no. Que nos gusta viajar. Que aún no hemos visto nada, nunca veremos lo suficiente por eso no hay que parar nunca de tener curiosidad. Que nos gusta volar por cielos que pueden o no ser prohibidos. Que tenemos ideales. Nunca pereceremos. Porque somos invencibles. Somos jóvenes. Somos vida. Defenderemos con saña en lo que creemos. Aplastaremos lo que no. Huiremos de ciertas cosas y nos enfrentaremos a otras, todo eso ya se verá. Pero por ahora lo que tenemos es un huracán de sentimientos encontrados y de grandes descubrimientos. Me huelen las manos a gelatina y las piernas a vainilla y el aire a regaliz. Y eso, junto con el chubasquero de colores y el casco sin visera y los cordones de distinto color me hace sentir bien, tan bien que no necesito razones para intentar comprender cómo debería sentirme. 'cause life's so good.
De repente salto y caigo con más fuerza que nunca. Tengo impulso, tengo alas! Hay que sacar lo mejor de cada situación, antes de que me vuelva definitivamente loca. Porque esto da muchas vueltas. Y noto las ideas, noto la excitación en el aire. No hay más que olerla. Nunca nadie dijo que todo son risas y juegos estúpidos, pero eso es lo mejor. Ese es el reto, que las cosas nunca fueron fáciles. Hay que arriesgar, apostar. ¡Y es todo tan emocionante! Tan vital. Tan vital. Hay tanto que hacer. Muchas muchas opciones abiertas en abanico ante mis ojos. Una vida de posibilidades. Antes me gustaba lo fácil. Por eso siempre me han gustado las mates, era lo que mejor se me daba, lo más fácil. Pero empiezo a cogerle el gustillo a eso de los retos. Y a esforzarse por lo que quieres. Porque exactamente como dijo Galeano, con una utopía se avanza, y yo antes no tenía utopia!
Soy del parecer de que no todo el mundo puede ser libre (y de que casi nadie lo es del todo). Porque la libertad se basa en el poder de tomar decisiones, y cuanto más tienes tú ese poder, menos lo tienen los otros. No puedes hacer lo que te apetezca sin restringir la libertad de otro, así que la forma más equitativa de repartir libertad es haciendo que todos tengamos algún tipo de límite. Es decir, que para ser libres tenemos que limitarnos (un tanto paradójico).
Esta idea seguía de algún modo en mi cabeza, pero me he quedado mirando un lagarto en la fachada de en frente y se me ha olvidado.
Dejo algunos pensamientos sueltos:
>Puede que estudiar no esté tan mal después de todo.
>Me encanta que haga sol.
>Los lagartos me dejan la mente en blanco
Seguir, siempre seguir. Nunca parar. Parar te corta como a la mayonesa, te mira fijamente a los ojos y te dice: "no continúes". Y tú te atolondras y no sigues. Nunca recuperas el ritmo. No digo que no sea bueno caer. Tampoco que no sea buena la calma. Pero la calma, el silencio, no son sinónimos del STOP. Ese maldito es-top que te dice que bajes los pies de la moto. Lo que quiero decir es que no te arrepientas de hacer algo porque haya terminado. Los recuerdos también se pueden saborear (casi igual de bien que el presente). ¿Para qué pensáis que hacemos fotos entonces? Las fotos son la sal de la memoria, hacen que los recuerdos sepan más. Y los proyectos hay que llevarlos a cabo, hasta el final. No se pueden dejar a medias. Hablo del club de conversación. Hablo de planes de verano o de intentos de hacer deporte. Me lo digo a mí misma.
He llegado a una brillante conclusión: voy por el buen camino. Lo presiento, y tengo fe en mi misma. Digan lo que digan, lo único bueno que veo en una religión es la fe en algo, en alguien, en lo que sea.
A veces sueño que empiezo a correr y que no puedo parar, y por más que lo intento corro y corro. Siento ahora mismo esa especie de efecto mariposa. Pero me gusta, me gusta mucho, me rodea y me envuelve. Creo que nunca había estado tan estresada pero tan calmada, sé que hay un huracán pero yo estoy en el centro. En mi mente todo está en orden, tranquilo. Estoy en el ojo del huracán.
No puedo evitar pensar que hay frases que crean artistas de la palabra
"El humo ascendía, chocaba contra el techo, bajaba hasta el suelo y quedaba circulando
por la habitación como un monstruo translúcido y cambiante." Vargas Llosa
Supongamos que empiezo a hacer lo que me dijeron: "cada noche, en el momento ese en el que estás en la cama pero aún no te ha llegado la inspiración del sueño, piensa en seis cosas imposibles para el día siguiente". Ya puestos a suponer, supongamos que mañana me despierto con más ganas que nunca de comerme el mundo. Que encuentro más canciones geniales, que descubro nuevos sitios mágicos en Madrid, que hago más planes, que no pierdo el tiempo. ¿Te lo imaginas Wilson? Tan sólo necesito más dinero, un poco más, para llevar a cabo todo esto. Cómo me gustaría lo de alquilar un taller de coches. O lo de irme de findesemana a Valencia o a Asturias.
Creo que mientras tanto voy a buscar frases para hacer otra de carteles, esta vez con una cámara mejor.
Quería decir que los días nublados no son tristes.
Que puede que la estadística sea aburrida, pero no cuando dos "catalanas" escuchan tras la puerta.
Que lo de hoy no será una comedia sino un drama, pero me da igual.
Que hay mucho más, mucho más.
Que aunque parezca que todo son malas noticias y en el telediario sólo se hable de desgracias y en el periódico de política, también hay cosas buenas.
Que lo siento en el aire.
Que tengo música nueva.
Que tengo ganas de correr y de reír.
Y que el tiempo juega con trampas. A él siempre le toca tirar. Pero bueno, tampoco me importa, porque vuelvo a ser libre. Y estoy segura de ello porque me he desatado poco a poco, y lo mejor de todo es que involuntariamente. Y lo que siento es una especie de euforia espontánea, como cuando aparece un rayo de sol en un día nublado (algo bueno de los días nublados).
Digamos que no todo resulta perfecto si eres muy detallista. Porque resulta que nada es perfecto. No sabríamos describir algo que lo fuese, porque nunca hemos conocido algo así. Y si lo piensas la perfección es una idea tan abstracta como el infinito. Algo que nunca se alcanza, que no puedes describir, que no se conoce. Así que decido que la perfección no me gusta, tan sólo hace que me frustre por las cosas que nunca llegarán a serlo. Veréis, mi utopía no es una vida perfecta. Es una vida IMPERFECTA.
Y estoy de camino a ella, mi utopía. Aunque aún no sé cómo es, para eso tendría que llegar a conocerme del todo, cosa que no llevo muy bien. I am a passenger
"Era un error desear nuevos dioses, y completamente falso querer dar algo al mundo. No existía ningún deber, ninguno, para un hombre consciente, excepto el de buscarse a sí mismo, afirmarse en su interior, tantear un camino hacia adelante sin preocuparse de la meta a que pudiera conducir. Aquel descubrimiento me conmovió profundamente; éste fue el fruto de aquella experiencia. Yo había jugado a menudo con imágenes del futuro y soñado con papeles que me pudieran estar destinados, de poeta quizá, de profeta, de pintor o de cualquier otra cosa. Aquellas imágenes no valían nada. Yo no estaba en el mundo para escribir, predicar o pintar; ni yo ni nadie estaba para eso. Tales cosas sólo podían surgir marginalmente. La misión verdadera de cada uno era llegar a sí mismo." Hermann Hesse
Aunque no crea en el destino y algunas otras cosas que cuentan en este libro, será mi biblia.
Por ahora tan sólo soy una chica con los pantalones rotos, una obsesión desquiciada que crea mucha dependencia (un vicio muy caro) y una moto con el retrovisor roto.
Esto va a ser una entrada de resoluciones y de novedades:
1) Del 11 al 21 de julio hago de monitora de tenis en bélgica.
2) Sigo en busca de compañero para Portugal.
3) A mí también me gusta mi vida, aunque creo que la primavera me agota.
4) El mes que viene me compro un casco de moto.
5) Tengo ganas de otro libro.
Supongo que es un poco triste que para dejar de quejarme tenga que ver cómo mi amiga Lucía se queja. Ella que siempre tiene vida en el cuerpo y sueños en la cabeza. Y entonces me doy cuenta de que algo anda muy pero que muy mal en nuestras mentes. Y algo empieza a despertar. El "basta ya" de Clara. Que está todo delante de nuestras narices, que el mundo es algo enorme y (menos mal) aún por descubrir. Que las mañanas no son nada comparadas con las tardes, ni éstas con las noches, ni éstas con las mañanas. Me gusta que siempre puedas decir: "mañana mejor". Me gusta que siempre haya sitio para la obsesión, porque la obsesión es el sentimiento más libre que tendremos nunca. Una obsesión es seguir ciegamente una idea puramente nuestra. Puede ser una idea más que absurda, pero eso ya se descubre más tarde.
Y ahora estoy en medio de un camino muy pero que muy oscuro, y desde hace un tiempo estoy perdida, pero supongo que se puede vivir un rato a ciegas sin que pase nada. Quiero dejar de rebozarme en mis propios deshechos y dejar de lamentarme de lo perdida que voy.
Quiero dejar claras algunas cosas:
Me gusta mucho la música, pero necesito canciones nuevas.
Tengo muchas ideas para el verano, pero no tengo ni idea de cómo decidirme.
Tengo que dejar de rallarme por sueños imposibles.
Voy a seguir llevando sudaderas y camisetas anchas.
Tanto odio no puede ser bueno.
Repito que me gustaría ser chico. Tendría que haber sido chico. Y fuera tantas mierdas. Vestirse, ¿qué más le dará a la gente cómo me visto? ¿Y porqué las chicas nos lo tomamos todo tan a pecho? (unas más que otras, está claro).
No me gusta que la gente vea en mi el potencial para hacerme un cambio de look, ni que por no maquillarme sea menos interesante, ni cosas por el estilo.
Viva la revolución, vivan las mentes abiertas, viva el interior y no el exterior, pero todo el mundo se siente mejor yendo bien vestido. Está en la naturaleza del ser humano el ser hipócrita (me sumo al grupo)